A veces hacemos cosas en la vida que creíamos que no sospechábamos. En mi caso, que no soy de viajes, y menos de vacaciones, jamás habría sospechado que iba vacacionar a la carta paseando o sentando más panza que vergüenza; pero ante la necesidad de un relajo, me dije, “¡ea!, ¿y por qué no?La verdad es que, como en botica, en todas partes cuecen habas, y se ha visto y vivido de todo. Lo que más he podido ver, es carne: carne con su volumen más que voluminoso de grasa… y carne con su volumen más que voluminoso de… de… de no sé qué... El lugar estaba prácticamente tomado por americanos, de ahí los excesos cárnicos, pues lo que se dice concuerda al ciento por ciento con la realidad que pude constatar: están sobrepasados de peso la inmensa mayoría: inmensamente sobrepasados de peso la inmensa mayoría: unos con sus excesos en forma de flaccidez temblona y los otros, cualquiera sabe… los otros eran como una especie nueva, como si se hubiese generado un nuevo espécimen de humano, algo así como el “homo americanus “ u “homo despropositatus”; se trata de unos seres extraordinariamente abultados; unos tipos que recuerdan a los de gimnasios pero sin marcar, poco fibrados y, además, abultados sectorialmente. Hasta el punto que he llegado a sospechar que los americanos, que son lo que son en cuanto a ventas, quizá hayan comercializado un nuevo sistema de cara a vacaciones de “hágaselo yourself” a base de pakcs: “trapecio+cuello+deltoides+brazos+pectorales+2 kg. de hormonas de pollo” o, para bolsillos más escuchimizados, “brazos + bigote+1,5 kg de las mismas hormonas” o váyase Ud. a saber… El caso es que carne a estos, tampoco les faltaba, esos sí, como he dicho, sin fibrar en las partes moldeadas con el pack, pero extrañamente igual de colgonas y pendulantes en el resto. Cosa rara.
Por lo demás, me relajé en plan guiri, que es lo que debía de ser por aquellos andurriales y por el consumo etílico con el que me sazoné… Vale, sí, la sombra en la playa era fresca.
La crisis pone a cada cual en su sitio… y a los americanos en estos sitios de las pulseras de nylon, en lugar de aquellos para los que, según las referencias de un amigo que vive por allá, deberían ocupar esas pretensiosas instalaciones, ya que estaban proyectados para una clientela pudiente y europea.
Cosas de la vida.
De los viajes y de las compañías aéreas y eso, no voy a hablar, no sea que alguien me llame quejica o algo.








