miércoles, 31 de diciembre de 2008
LA ANARCO-ONDA CACHONDA

La ANARCO-ONDA CACHONDA, precisamente por eso, porque es una cachonda, quiere dedicarle la última entrada del año al “artículo” (¿?) que publicó ayer en El Mundo ese al que con gran rubor tengo que nombrar como nuestro Presidente, J.L. Rodríguez Zapatero “El Intelectual”, en lo sucesivo.
(Me comentaron que había publicado esa carta. Intenté leerla en la dirección digital de ese periódico, pero estaba restringida a afiliados, por lo que no pude leerla hasta por la noche, que es cuando compré el formato papel).
Se podría formular una regla de tres diciendo que, si ciertas películas españolas de la postguerra son “españoladas”, las disquisiciones intelectuales de Zapatero, son “X”; el valor de la incógnita, obviamente, es fácil de deducir: “zapateradas”.
Se desayuna en su artículo con un sonoro: “Cuando una sociedad democrática como la norteamericana, que mantiene intacto el vigor que la ha hecho tan admirable (supuestamente en la era Bush, to), quiere el cambio, el cambio de ciclo político, lo hace posible y de qué manera”. La cosa dicha por el que jugaba a las sentadillas, al paso de la bandera de esa “sociedad tan democrática como la norteamericana”, tiene su intríngulis, que nadie se piense... Y si, además, esa sociedad “mantiene intacto el vigor que la ha hecho tan admirable –a pesar de sentarse al paso de su bandera-, lo que suena ya es a un peloteo digno de mención.
Está claro que en los compartimentos estancos del cerebro de nuestro presidente, se produce tal aislamiento interno, que le imposibilita relacionar con eficiencia la sociedad tan vigorosa y admirable con sus símbolos, con el presidente de turno o con el pollo de Kentucky (Kentucky Fried Chicken, para mayor precisión). Vamos, que con Obama va a tener que seguir haciendo méritos para ver si le quitan la espina de la pata que metió ofendiendo a todos los EEUU, y que el odiado Bush, sólo le quitó a medias –nunca oficial ni visiblemente-, pues, aunque en cierto momento Moratinos saliese de la Casa Blanca emulando los saltitos de Judy Garland en “El Mago de Hoz”, por lo que había conseguido a cambio de lo que fuese –parece ser que siempre hace cambios por “lo que sea”-, lo bien seguro es que, en público, nunca ha pasado de ese famoso: “Hola, amigou, que tal”.
Esto es para pararse en cada coma, pero para no alargarme, iré a salto de mata, o no acabamos. Y es que habla y habla (escribe y escribe, en esta ocasión), y apenas dice nada: ¿pero es que entre tanta gente que pulula por la Moncloa no hay nadie que le lleve la mano cuando escribe, tal como en economía hiciese Jordi Sevilla?
En realidad, con la torpeza de estilo que le caracteriza, de lo que habla, en casi todo su escrito, no es de Obama; básicamente está imaginándose cómo le gustaría aparecer a él ante la opinión pública, y así lo publica.
Creo que como muchos otros, se está adelantando a los acontecimientos, por el afán de limpiar su imagen. Y, está ya dando un cheque en blanco a alguien que, como ya dije en este mismo blog, aunque sea en determinados supuestos, es favorable a la pena de muerte.
Y aquí me quedo, porque acabo de encontrar el artículo en cuestión, y creo que vale más la pena que leáis a nuestro emérito presidente, cocido en sus propias palabras.
La dirección es:
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/12/30/espana/1230631034.html
martes, 30 de diciembre de 2008
lunes, 29 de diciembre de 2008
miércoles, 24 de diciembre de 2008
martes, 23 de diciembre de 2008
MEGALOMANEFERTITIS I
Ha intentado todo y más para conseguirlo, sin haber conseguido dejar de recordarnos a Peter Sellers en su magnífico papel en la película “El Guateque”: Un personaje que no encaja en el ambiente en que está viviendo; sus aportaciones al orden mundial no han pasado de ser un vertedero de euros, sin resultados; sus gestos entrando y saliendo de guerras, tampoco le han dado la notoriedad perseguida, ni siquiera le han conseguido mayor acercamiento a sus admirados lideres mundiales, que lo hubiera hecho un curso por correspondencia de la CEAC. Ni siquiera le salieron bien sus intenciones de chocarla con los nucafóbicos. Aunque, de seguir así, gobernando mirando al tendido, puede que sí pase a formar parte de la Historia, pero como Nerón y otros tantos.
sábado, 20 de diciembre de 2008
LA DESFACHATEZ DEL IMPOSTOR MONTILLA
Y ya lo creo que lo consiguió. Un poco por ignorancia, pero lo consiguió, porque en su charneguez supina, no reparó en que eso no era políticamente correcto en un territorio que adquiría la calidad de “nación” en función, única y exclusivamente, de su lengua; una lengua impuesta por los romanos y su lanza, sí, pero que por váyase usted a saber por qué o, sencillamente por arte de birlibirloque, devino a pasar a propia, como surgida de la tierra, cual monolito kubrikiano.
De haber sabido por dónde iban a rodar las cosas con el paso de los tiempos, quizá hubiese seguido pasando, como de la mierda, de cualquier otro tipo de estudios, pero su lengua, la lengua de su corazón –y no digamos cuando la aprenda - ésa si la habría aprendido. Es más que evidente, estaba llamado a ser la niña leñadora de un cuento que se transforma en princesa, y ahí lo tenemos, sin lengua pero princesa hasta la médula: como en todo en esta vida, sólo hay que estar en el sitio oportuno en el momento necesario. Y en este caso, las familias que subrepticiamente –y no tanto- controlan Cataluña, precisaban de un charnego para gobernar su particular ínsula Barataria: y allí estaba él, sin corcel, pero dispuesto a joder todo andaluz y por extensión cualquier charnego que se saltase las normas; auque él, dada su ignorancia, se las tenía que saltar por fuerza. Por ignorancia y por “opción personal”; esa opción por la que a sus vástagos, siguiendo la tradición familiar, tampoco se les iba a enseñar en el liceo francés de mucho pago, en el que cursarían sus estudios.
Con todo ese curriculum a las espaldas, el de Iznájar ahora quiere que LOS INMIGRANTES HABLEN CATALÁN EN PÚBLICO, PARA SER UN SOLO PUEBLO. (Salamalekoum... i tant).
MI AMIGO VLADI
Hoy, sin esperarlo, ha venido a mi casa. Mi domicilio está más cerca de su informático, que el suyo. Esa ha sido la razón. Venía con su aparatejo bajo del brazo –metáfora del bocata de sobaquillo, como solemos decir por Valencia-, para ver si el informático que le ha perdido todos los archivos se los podía recuperar. Hace tiempo que ha optado por hacer en el ordenador sus propios arreglos, lo cual debe de resultarle más gratificante que andar denodadamente en busca de la fama, como suelen hacer sus compañeros de profesión. A pesar de plantearse la carrera sin grandes aspavientos, la cosa no le ha ido nada mal, trabaja de Sam en un conocido restaurante del puerto olímpico barcelonés y ha llegado a contar entre sus público, nada menos que a “Sus Satánicas Majestades”. Y todo eso, como ya he dicho sin proponérselo, sin comerlo ni beberlo; haciendo de Sam.
Eventualmente hace algún bolo fuera de su trabajo cotidiano, sólo si le interesa artísticamente y ocasionalmente, también acepta alguna gira, como una que ha hecho recientemente por Méjico. Mientras esperábamos al galeno de los últimos destellos tecnológicos, sendas y sendas cervezas han compartido conmigo el honor de escuchar las andanzas del bueno de Vladi, por aquellas lejanas tierras. De la diferencia de los públicos de uno y otro lado del charco; de cómo le pedían autógrafos por la calle; de un señor que lo fue a ver actuar dos días seguidos, a pesar de los 600 Km. que separaban ambas actuaciones, y de cómo le dijo en la segunda ocasión que coincidieron, que su versión de “Lágrimas Negras” era la mejor que había escuchado (puedo dar fe de que, a pesar de que es una canción que lleva en su repertorio, por lo menos, desde que nos conocemos, cada vez hace una versión diferente y mejor; la última que le escuché, me pareció soberbia). Después llegó el informático... y más tarde se marchó con el rabo entre las piernas. O sea, que esta noche, habrá tenido que hacer su actuación artesanalmente, como en los viejos tiempos, pero, con toda seguridad, la calidad se habrá impuesto y Vladi, sin duda, habrá disfrutado ejerciendo su vocación: la música.
Mientras tantos músicos se dejarán la vida en pos de la fama, quizá desatendiendo lo más importante, su arte, Vladi seguirá viviendo más y más intensamente su arte, hasta que, cuando le llegue el día, posiblemente sin mucha fama, en ese preciso momento habrá alcanzado el mayor de los éxitos: su fusión definitiva con la música.
Que tarde.
viernes, 19 de diciembre de 2008
miércoles, 17 de diciembre de 2008
LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE MADOFF
Los nombres, como bien entendiese Wilde, tienen su importancia. Ya hacía tiempo que la escena mundial estaba ocupada de nombres inconsistentes: que si Bush... que más que un nombre parece un suspiro y no digamos en lo que queda traducido al español; que si Obama, que más valdría como marca de bicicletas (“Bicicletas Obama, quien las monta gana”, podría ser un eslogan de lanzamiento)... Pero, afortunadamente, ahora ha llegado él: El Nombre: Madoff, Bernard Madoff.Subido en la noria gigantesca, amparado por su egregio nombre y al lado de Joseph Cotten, cualquier puntito, que pueda divisar, carece de importancia: en este mundo, señores, nada es verdad ni mentira, todo depende de la altura desde donde se mira. (Pero... ¿qué es eso?... ¿talvez una hilera de hormigas, que se pierde en el, desde aquí, tan lejano horizonte?).
Y así se la ha pasado: vendiendo estampitas a banqueros con puro. Pero que nadie se llame a engaño, que los tripones, cuando desenvuelvan el paquete y se encuentren con los recortes de periódico, henchidos en la generosidad que les caracteriza, se derramarán en un reparto solidario y nos proveerán de material para el cotillón de fin y principio de año e incluirán en nuestro pack; aunque tengan que hacerlo a través de su zorro de turno –sable en ristre-, para que nadie caiga en la cuenta. Que ya se sabe: Que no se entere tu mano derecha de lo que hace la izquierda (con perdón).
Nadie vaya a ponerle velas a San Pancracio (“el que lo sostiene todo”, en plan etimológico”), ni a ningún otro santo de curso legal, que quien se llama Madoff, Bernard Madoff, lo tiene todo previsto; en un atardecer flamígero, se ocupó, muy mucho, de ofrecer su silueta a la contraluz, para clamar enfáticamente: “Pongo a Dios por testigo, que, a mí, nadie me pillará sin calderilla”... Y tanto: 90 kilitos-euro, de nada.









