lunes, 20 de septiembre de 2010

A MIS “PROFES”



Tenía yo una “seño”, la primera, de la que sólo recuerdo que era una “seño” y que era de tránsito.

Tenía una “profe” monja, sor Catalina, que me obligaba a pasar la lección con la portera, sor Isabel, para evitar los pellizcos que bien sabía dar como una monja.

Tenía yo un “profe”, don Ramón –el primero de los tres seguidos-, que marcaba las micciones a la orden: por cada gota fuera del caz de diez centímetros, que había por urinario, una palmetada en los dedos que nos hacía poner a la italiana.

Tenía yo un “profe”, don Ramón –el segundo de los tres seguidos-, que depositaba en una caja de zapatos las pelotillas que iba haciendo durante las clases y cuando le parecía bien, nos decía a alguno de los alumnos que echásemos su producción a la basura, con el natural asco, por parte del agraciado.

Tenía yo un “profe”, don Ramón –el tercer de los tres seguidos-, que era una buena persona, al contrario de los alumnos que le habían tocado en suerte.

Tenía yo un “profe”, el director, don Pascual, que cuando se desmadraba, se desmadraba; pero como suele ocurrirle a todos los que se desmadran, dejan de desmadrarse cuando su desmadre le puede poner en peligro. Ese era mi caso; conmigo no se desmadraba, no sé si por el respeto que le tenía a mi padre o por lo respetable de sus bíceps, que aún conservaba por haber sido gimnasta. Otros compañeros no gozaron del mismo respeto.

Tenía yo un “profe”, don Eloy, del que también me libre de sus hostias; en este caso, aún no me explico cómo, porque en Religión, que junto con el Latín eran las asignaturas que impartía, saqué un 10 en el primer examen. La de leches que me ahorró, porque a partir de ese churro, cada vez que fallaba, que eran todas, siempre se resolvía con un “Alonsín, Alonsín…”.

Tenía yo un “profe”, don Andrés o don Pecatisnariscatis –no creo que haga falta mencionar la verruga que tenía en la punta de la nariz. De especialidad: sus capones: finos pero muy, muy dolorosos.

Tenía yo un “profe”, a que recibíamos cada día con una entonación coral: “Bueeenas taaAArdes D. Luis”. Y que él se despedía cotidianamente saliendo por el foro con un: “¡Soy músico”; desconozco por qué ya que lo que nos daba era Lengua.
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Tenía yo una "seño", que se empeñaba en enseñarme francés y, como yo quería otro tanto, terminó revetándome las narices.
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Tenía yo un “profe”… y otro… y otro y otro, pero estos son los que más recuerdo; posiblemente por ser lo de la primera infancia. Luego también tuve uno y otro y otros catedráticos, estos marcan menos y sólo quiero referirme a don José y sus cálculos geométricos, no sólo por recordarlo, sino porque ya que todos ellos se pasaron los primeros años de mi vida calificándome, ahora quiero calificar a este excelente geómetra y mejor transmisor de conocimientos, con un : ¡Chapó!

Lamento que la suma de todos ellos, unos desde la fe y otros desde la mala fe, no consiguiesen lo que hubieran deseado, pero es que en esto, como en todo, la materia prima también tiene algo que decir.

16 comentarios:

Marina dijo...

Tenía yo un alumno que se hizo ascensorista y me arreglaba el ascensor cada vez que se estropeaba, mis Avisos eran los primeros en ser atendidos, por lo que me hicieron presidenta de la comunidad…o eso creía él.

Tenía yo un alumno que se hizo camarero en las bodas y todos los comensales me miraban mal porque mi plato era el mejor servido y mi copa siempre estaba llena.

Tenía yo una alumna que se hizo peluquera y mi pelo siempre era (y es) el mejor cuidado, cortado y peinado (claro que tengo que ir sin prisa).

Tenía yo una alumna que llevó los niños a mi cole con la esperanza de que les diera clase su “Seño”, aún a sabiendas de que yo no doy clase a los de Infantil. “Ya te tocará” me decía.

Tenía yo un alumno que se fue a la legión y me dio un susto de muerte el día que se cuadró vestido de legionario, delante de mí y yo pensaba que me iban a arrestar.

Intento cada día ser un Dº Ramón de los terceros… pero no sé si lo consigo.

Un abrazo y un beso y un “Perdón” por tanto cafre como hay en mi profesión.

Marina dijo...

¡Vaya, soy la primera! Creo que no podía ser de otra forma.

Ahora sí, corazón, un enorme beso.

BB dijo...

¡Qué hermosas remembranzas! Siempre habremos de acordarnos de los primeros maestros. Yo tuve monjas a las que casi hice renunciar a sus votos...Por igual, me amaban o me castigaban, pero ellas sufrían más que yo, porque, quedarse en la escuela cuando ya no había casi nadie, era algo que me fascinaba, sobre todo, a la hora del Angelus y si me podía escurrir del salón y subír a hurtadillas a la capilla, podía ver a las monjitas tiradas boca abajo en el piso, ritual éste que me sobrecogía y aterrorizaba.
Verlas en ello, era considerado casi un sacrilegio. Yo me expuse a ser expulsada del colegio, pero, quién me iba a quitar esa emoción?
Yo creo que tus profesores si sabían que eras de ley, Juanito.
Besos con el sabor de la nostalgia...
BB

carmen dijo...

Cuando te leía recordaba a Sor Sara, a Sor Asunción, a Sor Teresa, a Sor Nieves...
Todo bonito. Y bonito hasta los castigos por levantar el pupitre, comerme el bocadillo y charlar...
Besos, compi

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Desde luego, MARINA, no creo que tengas que disculparte ni por solidaridad.

Me parece que no te ha sentado muy bien mi entrada. Para tu tranquilidad, he de decirte que no la he escrito con ninguna intención crítica; se me ha ocurrido recordar a algunos de mis profes y, sin pensarlo, he escrito las frases que pudieran dibujar un poco mis recuerdos: Amarcord. Sí, ahora que te contesto, no me lo había planteado antes, veo que pudiera ser un poco al estilo de Fellini en Amarcord -salvando todas las diferencias-, posándome por un instante en el hombro de ellos, sin más intención que aspirar un poco sus aromas. Comprenderás que con el tiempo transcurrido lo negativo se ha edulcorado con las pátinas del tiempo. No, no quedan resquicios rellenos de acritud.

Sé, por lo que te conozco que debes de ser ese don Ramón tercero, sólo espero que tu alumnado no sea como el suyo, que era de aúpa; mira si te digo que creo que el mejor era yo: ¡Para que te vayas con los soldaos!

Posiblemente, como escribo y no suelo leer lo que escribo, la balanza se incline hacia lo negativo –ahora luego lo leo- pero la verdad es que en general, les estoy agradecido a todos.

Un beso, maestra.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

En mucho eres la primera,MARINA, estoy seguro.

Besos.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Sí, BB, una nostalgia que nos une al presente, ya que forma parte de nuestra formación (eso que se dice de las redundancias).

BBesos.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

El tiempo todo lo dulcifica, CARMEN, porque en el momento, los castigos "pesaban" lo suyo. No me lo niegues.

Besos.

Marina dijo...

Noooooo. Para nada me he molestado con tu entrada. No cielo, no, todo lo contrario. Yo también tengo recuerdos malos y buenos, estupendos y dolorosos, como todo el mundo.

No estoy molesta, más bien agradecida.

Yo te hablo de mis alumnos, porque a los maestros, lo que nos queda es el saludo por la calle, el beso sonriente o el enseñarnos a los hijos de los que fueron alumnos. No sabes lo muy gratificante que es.

Además no todos los alumnos que me paran por la calle o me escriben al correo o con los que chateo estando ellos en las universidades más dispares, fueron buenos alumnos, a algunos les suspendí y fui muy dura con ellos, porque era la única forma.
Ahora se ríen, los muy malandrines, de la guerrita que me dieron, pero de una forma o de otra (no todos han hecho carrera, ni falta que les hace) conectamos como personas y, cielo, eso es lo más importante.

Mi hija la pequeña estudia magisterio de infantil, para mí la parte más dura de la enseñanza, ella nació para ser maestra y yo doy gracias a los Hados que puedo verlo.

No dudes J. que si me hubiera molestado hubieras recibido un iracundo correo.

Besos alumno y maestro seguro.

Marina dijo...

Por cierto. ¡¡¡¡GUAPÍSIMO EN LA FOTO!!!!!
Y si es en la foto es que así eres.

Un beso guapetón.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Menos mal, MARINA, de la que me he librado.

Hale, un beso, maestra de todo.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Tu imaginación, que todo lo hace bueno, MARINA.

Besos.

María dijo...

Efectivamente en tu recorrido no es que salgan muy bien parados los profes y profas:-) que te tocaron en suerte ( salvo un D Ramón y tu geómetra) supongo que en algún tiempo, lo de la mano larga y aquello de que la letra con sangre entra, era la norma. Y aunque me quedo con ganas, esta vez no digo nada por tú último apunte respecto a "esa materia prima que tanto te gusta menospreciar" y que sin embargo digas lo que digas, sabemos que es de la clase extra:-)

Fíjate a mi me ha ocurrido tooooodo lo contrario, sobre todo de mi época infantil, mis recuerdos son todos tan bonitos, que a veces parezco hasta un bicho raro hablando de las maravillosas monjitas que a mi me tocaron, los mejor de lo mejor, unos cielos de la primera a la última.

En fin, si no hubiera sucedido así, siempre vería con simpatía y muchísimo cariño, al gremio de los profes, teniendo a MARINEJA cerca :-)


Un besito para los dos.


PD
es cierto lo de la foto, pero mu favorecido que sales JUAN :-) ¿Ya usas pantalón largo o aún no? :-)

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

La verdad, MARÍA, no lo escribí pensando en cargar contra mis profes, y no creo que salgan tan mal parados. De la primera, que apenas recuerdo nada, sí tengo la sensación de que era muy dulce; pero es algo así como para Freud, pues yo apenas tenía 2 añitos y más que un recuerdo es una sensación. De los otros -D. Eloy y D. Pascual- como tenía una especie de enchufe no buscado, tampoco puedo hablar personalmente; aunque por referencias, como a Marcos le reventó D. Pascual el tímpano, pues tampoco puedo hablar muy bien y de D. Eloy, tampoco, pues aunque no fuese el mío, las cráneos de mis compañeros crujían a diario.

De todas maneras, lo dicho, he pretendido recordar, sin filtros. Si no me ha salido, será porque el diablo que llevo en mi interiro habrá salido a pasear.

Besos... diabólicos, claro.

mi nombre es alma dijo...

No me acuerdo casi nada de mis profes lo que no dice mucho de lo que fueron o quizás de lo que fui.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

Cualquiera de las dos cosas cabe, ALMA. ;-)