martes, 27 de septiembre de 2011

LAS PIERNAS DE LA CHACÓN

Sin duda, hoy va a dar mucho de sí la foto de la ministra Chacón con las “piernas al revés”; pues, si hacemos un ejercicio de imaginación, a primer golpe de vista en esta primera foto -que es la que ha publicado la prensa- nos da la impresión que si descruzase sus piernas, nos encontraríamos con que sus dedos gordos estarían hacia afuera, justo al contrario de la posición en que los tenemos los humanos.


Usando Photoshop, he generado esta segunda imagen, que se correspondería con unos pies normales, con sus pulgares en la parte interna, ya que la parte de las piernas la he invertido. Así da la sensación de que las piernas estarían ubicadas en el lugar que les corresponde.  Pero no deja de ser otra de las falsedades que se pueden usar con este programa informático.


En mi opinión, la verdad es la que podemos intuir en esta tercera opción, donde podemos ver cómo sería la foto si le quitásemos la mano que tiene sobre la rodilla; a pesar de que el retoque sea un tanto chapucero,  ya que quienes se dedican a hacer este tipo de apaños, los elaboren usando una mayor definición en las fotos de la que se puede obtener en la Red.


Por tanto, creo que esta foto de haberse retocado, puede haber sido para modelar un poco los gemelos de la ministra, ya que si nos fijamos, ahí donde señala el vector, podemos apreciar algo extraño en esa sombra. Y es que el retoque fotográfico por ordenador tiene eso, que queriendo arreglar algo, puedes descuidar la visión general.
Con todo esto no quiero decir que, porque la Chacón no tenga las piernas al revés, no ande a menudo con el paso cambiado… que eso es otra cosa.

martes, 20 de septiembre de 2011

domingo, 18 de septiembre de 2011

viernes, 26 de agosto de 2011

SALOMÉ



No le falta razón a quien dicen que la infancia es la patria de cada persona. Y si a alguien puede parecerle esta metáfora excesiva, que use la que crea conveniente, porque supongo que la idea habrá quedado suficientemente clara; en realidad, parece que tenemos un segundo cordón umbilical, que nos une a nuestros primeros años durante el resto de la vida.


Así lo sentía yo, mientras paseaba por aquella pequeña calleja preñada de recuerdos olvidados o modificados por una y mil patinas temporales: caminaba despacio, intentando recuperar cualquier recuerdo de aquella infancia ya lejana: “aquí vivía Rafa… y aquí el otro Rafa… ¡eh, que me he pasado!”, yo vivía antes del segundo Rafa… pero no reconocí ninguna casa como la mía… Crucé el estrecha calle para, desde la otra acera, ampliar mi visión y, en el mismo momento en que tocaba con mi espalda el edificio de enfrente, como si un recuerdo me hubiese picado con su aguijón, me volví para confirmar mi evocación… sí, aquí tiene que estar la joyería de mis tíos… (pero no, de la joyería no quedaba ni rastro: una tienda de material informático)… Claro, el tiempo pasa… Si allí vivía Rafa y en ésta el otro Rafa… la del medio, la de después de donde debía de estar la mía, en aquella de la puerta grande es donde vivía Salomé… … …

¡Salomé!, cuánto tiempo sin acordarme de ella. Salomé, ¡qué recuerdos! Quizá porque lo que huele a prohibido huele a gloria: Salomé tenía ese tipo de aromas: a prohibido y a gloria: a prohibido porque, por algo que nunca he llegado a saber, nuestras familias estaban enfrentadas de antiguo y a nosotros no se nos permitía ser amigos, por lo que nos solíamos ver de manera secreta en el último piso de alguno de nuestros edificios, o incluso de otros de la vecindad, en el rellano de acceso a la azotea; supongo, pues, que cualquiera podrá haber adivinado porqué su recuerdo me sigue evocando el otro olor al que me refería: el de gloria.

De aquel barrio me trasladé con muy pocos años. Volví en contadas ocasiones, durante el tiempo en que seguí en la ciudad. Luego, un poco después de la adolescencia cambié de ciudad e, incluso, posteriormente de país.

Pero en el ínterin ese, desde que dejé la calle de mi infancia hasta que me fui de mi ciudad natal, la vida se mostró exuberante, como a cualquier jovenzuelo que se precie: comenzó todo aquello del ligoteo, y para su mejor ejercicio, la ida a los diferentes locales de baile de la urbe. En uno de ellos, una chica me sacó a bailar, lo que me sorprendió sobremanera, ya que no era corriente y, además, la joven era de una belleza tan espectacular que aún lo hacía más increíble. Habían pasado los años suficientes para que los cambios propios de la adolescencia hubieran producido aquella espectacular metamorfosis en la muchacha que no tardé en reconocer, pues al toparme con su mirada azul, de un azul límpido único, que no se cómo definir, por lo que lo nombraré como color “azul celeste-cielo”, me di cuenta de que era mi vedada amiga de la infancia: Salomé.

Bailamos… es decir, no paramos de bailar en toda la tarde; pero a bailar, bailar… porque comenzamos con un baile suelto, al que le siguió otro agarrado y otro, y otro, no separamos ya nuestros cuerpos, cuerpo contra cuerpo, independientemente de si las músicas eran lentas o movidas… ni siquiera el tiempo entre una canción y la siguiente impedía nuestra unión: no podía ser de otra manera: su cabello abundante y sedoso desprendía tal cantidad de feromonas que hacía imposible que me separarse de aquel cuerpo recién estrenado de mujer; feromonas que llegaron a embriagarme de tal manera, que perdí todo contacto con otra realidad que no fuese ella. Ni el tiempo ni los amigos con los que había asistido parecían existir, sólo ella y yo en un giro eterno; tanto es así que ni recordaba al día siguiente, ni siquiera lo he logrado con el paso del tiempo, cómo llegamos al último rellano de algún edificio vecino, y allí, sin hablar, rememoramos los mejores momentos que pasamos juntos en nuestra infancia.

Intenté repetir tan agradable experiencia, pero no nos habíamos dado el teléfono ni ningún otro dato que nos permitiese quedar en otra ocasión. Volví alguna vez por aquel local donde nos reencontramos. No hubo suerte. Al tiempo, mi traslado; mis traslados… y hasta hoy.

Ni me había llegado a percatar de que había comenzado a llover; sólo hizo que abandonase mi ensimismamiento cuando a mis espaldas, una voz pronunció mi nombre:

- ¡Rafa!

Me giré y vi una señora, que no reconocí hasta ver aquellos inconfundibles ojos color “azul celeste-cielo”: Era sin duda Salomé. Iba acompañada de una persona que se había cubierto con una capucha, para protegerse de la lluvia.

- ¡Salomé, qué alegria! ¡Cuánto tiempo!- acerté a decir.

- Que lo digas Rafa, 18 años… toda una vida…

- ¿Cómo es posible que lo recuerdes con tanta precisión, si después de nuestra infancia sólo nos vimos en una ocasión, a pesar que volví por aquel local en muchas ocasiones?

- ¿Qué cómo es posible?...

La persona que le acompañaba alzó la cabeza en ese momento, dejando ver sus facciones. ¡Joder! Diríase que el tiempo se había detenido, de no ser que Salomé, aunque estupendamente, había envejecido algo, pero seguía haciendo honor a la evocación a la que, por una parte, nos lleva su nombre bíblico: lo otro que sugiere ese nombre de Salomé, lo estaba yo sintiendo en ese momento.

Fin

martes, 2 de agosto de 2011

sábado, 30 de julio de 2011

martes, 26 de julio de 2011

LOS MOSSOS, LA POLICÍA QUE MÁS COBRA Y QUE MÁS HACE COBRAR

Ocurrió cuando quisieron desalojar a la brava la plaza de Cataluña y vuelve a ocurrir cuando quieren desalojar de su vivienda a una pobre familia de inmigrantes: la violencia es, por lo visto, la única manera de actuar que tiene este cuerpo mandado por el tal Felip Puig y bendecido por su jefe, el hijo del viajero a Liechtentein.


En otros lugares ha tenido efecto el apoyo de la ciudadanía a los que iban a ser desahuciados, pero claro, en la Cataluña de los nacionalistas que se creen amos y señores de tierras y personas, ahí no: ahí se tiene una policía bien pagada, para que sean bien obedientes a sus señores, por encima del respeto a sus conciudadanos si es preciso, con los brazos hinchados de gimnasio hasta más allá de cualquier límite racional (lo vimos en los del pinganillo), con al parecer, la única misión de machacar a quien quiera defender cualquier derecho; en éste caso al de una vivienda digna, como presumieron los “padres de la Constitución”. Claro, que para qué quieren hacer caso de la Constitución los que se muestra y demuestran independentistas… Lo que uno se pregunta es si, caso de lograr esa independencia que tanto ansían, el país resultante sería un país sin constitución o con una carta magna que se saltaría cada cual a su antojo, como un torero de esos que tan poco les gustan, por recordarles a España.
Ver noticia en :

lunes, 18 de julio de 2011

LA RATITA PRESUMIDA QUE TODO LO BARRE, MENOS LO QUE NO BARRE

Cochina manía, la de arremeter siempre contra el más débil: El de interior quiere tener el exterior pulcro, y cual Ratita Presumida se ha empeñado en mostrar una imagen de su deificado territorio como una patena, cosa que en su caso es menos de extrañar que cuando lo hacen los socialistas, ya que estos son, al menos de cara afuera, unos grandes meapilas. Otra cosa es que con los cerrojos echados actúen de la misma manera, pues aquí convendría recordar que no hace mucho uno de los políticos de eso que ellos llaman de “casa nostra” –algunos piensan que sería más acertado denominarles “cosa nostra”- hacía alusiones veladas, que podrían ser menciones claras, llegado el caso, sobre lo que alguno de ellos hace cuando hay pocos testigos, aunque los suficientes, si llegasen a desvelarse ciertas aficiones del aludido. (Y hasta aquí puedo decir...).
Sí, que hace poco estos “amos” del terruño actuaron contra los perroflautas, porque mira que hace feo que estén por ahí tirados y con rastras… y ahora contra las putas, también llamadas de multitud de maneras, porque hace feo verlas por ahí, aunque si ellas hablaran de los que las ven por allá, no habrían cirios para enmendar, o lo que sea el asunto.
Es eso, que tienen el germen de la intransigencia y cargan contra perroflautas, putas o niños, pero, como en la canción de Serrat, para cagar, prefieren la casa de otra gente.  

viernes, 15 de julio de 2011

ARTUR MAS DEFIENDE A LOS SUYOS


Diferente vara de medir la que usa el jefe de los nacionalista catalanes, Artur Mas, para valorar la violencia, dependiendo del lado que provenga. El alcalde de Gerona, Carles Puigdemont, en un hecho absolutamente reprobable, fue amonestado por los manifestantes contra los recortes sociales que CiU está llevando a cabo en el sector sanitario, llegando a ser objeto de algunos objetos que se le lanzaron y alguna patada.
Parece ser que estamos teniendo cada vez políticos de menor altura intelectual, pues los conceptos parecen bailarles en función de lo que les pueda afectar. El jefe de este alcalde y de  la Generalidad, Artur Más, se ha “mojado” rápidamente en este asunto, saliendo en defensa del edil de su grupo, CiU, manifestando con toda rotundidad que, “Una agresión contra un representante electo resulta especialmente intolerable y no lo toleraremos”. ¿La violencia es “especialmente intolerable” cuando se ejerce contra representantes, por muy electos que sean o es reprobable siempre?
No, señor Mas, la violencia no es buena para ejercerla contra unos por poco más que llevar un peinado con rastas, tan diferente al suyo; tampoco este alcalde lo lleva con ese estilo a lo Alain Delon, que tanto parece a usted gustarle; no es bueno hacer distinciones por cargos ni por estilos, ni para el uso de la violencia ni para llenar impunemente cuentas en bancos de Liechtenstein.

jueves, 14 de julio de 2011

MARÍA JOSÉ SE DESPIDE DE FACUNCO CABRAL

Una amiga, a la que ya conocéis algunos, pues publiqué algo suyo en este blog, se ha querido despedir también de Facundo Cabral. Cambio los colores de mi ilustración por los que ella tanto usa, seguramente como bandera de su femenino feminismo, tan bien entendido.

A  un hombre que no era de aquí ni de allá
“Me gusta andar
pero no sigo el camino
pues lo seguro ya no tiene misterio,
me gusta ir con el verano muy lejos
para volver donde mi madre en invierno
y ver los perros que jamás me olvidaron
y los abrazos que me dan mis hermanos”


Así iniciaba su canción un joven poeta hace ya 40 años. Y así siguió cantando 40 años más.

Ayer su voz enmudeció. Unos sicarios desplegaron su violencia contra él y contra quienes le acompañaban, allá,  en la violenta ciudad de Guatemala, esa ciudad de escasa Ley,  al  ladito mismo de Guatepeor.

Era preciso matarlo. Qué más da que fuera por confusión. Era preciso matarlo porque otros habían pagado por ello y éstos habían cobrado por el encargo. ¡Qué más da que fuera para matar al de al lado! Era preciso matarlo; el encargo estaba hecho, y allí si no se mata, se muere.

Así que ya no volveremos a oír cómo cadenciosamente continuaba el poeta:

“No soy de aquí,
Ni soy de allá.
No tengo edad ni porvenir
Y ser feliz es mi carnet de identidad.

 Me gusta el mar
Y la mujer cuando llora,
Las golondrinas
Y las malas señoras
Me encanta ser amigo de los ladrones,
Y…”

 Corrían los primeros años de la década de los setenta y Facundo Cabral,  poeta de allende los mares,  inundaba con su voz y su poesía a una juventud que en Europa acababa de rebasar el Mayo francés.

En España se vivían momentos de inquietud y de esperanza. Y la música y la poesía eran tanto refugio como  acicate.

Y allí estaba él, con su guitarra y sus palabras.

Y  con él nos fuimos  a su Argentina natal. Pero las fronteras son difusas y su lengua y sus palabras l traspasaban fácilmente las fronteras, como las traspasó su admirado Atahualpa Yupanqui, y así, con él y con otros como él,  pasamos a Chile, Colombia, Nicaragua…

 La muerte le esperó ayer en Guatemala y acabó con su voz y sus palabras.

No hubo tiempo de más.

La vida, indolente y caprichosa,  te da y te quita, sin saber cuándo,  ni por qué, y sin dar explicaciones sobre su arbitrario sentido de la medida. Y, en su injusta pasividad,  deja hacer a los sicarios y a quienes les contratan.

Y ayer nos quedamos sin nuestro poeta y él sin la vida.
Estaba mandado, en la violenta Guatemala alguien había pagado por ello.

Hoy lloro al hombre que no era de aquí, ni de allá, que no tenía edad, ni porvenir…

Y es que él, que heredó la pobreza, el hambre, la incultura y la violencia; él, poeta desarraigado, analfabeto hasta los 14 años, que a los 40 sintió los zarpazos que en ocasiones da la vida al dejarle abruptamente sin lo que había logrado construir, su familia, mujer e hija;  él, que vivió con la carga de tal herencia, no quiso ser de aquí ni de allá quizá porque sabía que la condición humana es de todo lugar.

 Y hoy,  aunque ya no le tengamos, sé que le tuvimos y aquí  nos dejó a unos cuantos que tampoco somos de aquí, ni de allá y, al parecer, de ningún lugar, a pesar de que otros nos quieran acicalar y revestir con una identidad que nos sobra.

Y es que como somos no nos hizo el territorio sino la familia, los libros que leímos, los poetas que escuchamos  y las realidades que conocimos. Por eso, en este día de la muerte de Facundo Cabral,  desde mi ausencia de identidad, quiero rendir tributo al hombre que no siendo de aquí ni de allá, llegó a ser de todo lugar donde hubiera un hombre.

María José Peña
11 julio 2011



miércoles, 13 de julio de 2011


 No sé en qué disciplina atlética participo en su juventud el tal Pepunto, pero de correr sí sé que iba la cosa; aunque creo que no estaba especializado en las carreras de fondo, sino en las de velocidad, en la política sí parece que le esperaba una carrera de fondo. Tan de fondo que, en algún momento recientemente, parecía que había tocado fondo y llegó a confesar que ya estaba hasta allí de la política, y que acariciaba un tranquilo –y bien pagado- retiro. Pero, ¡cosas de la política!, ZP se pone en plan elefante en cacharrería y, para darle la patada, a alguien tienen que buscar. Como la de la guerra, parece que podría tener más futuro, y muy a su pesar, a juzgar por el morro que se le ha quedado desde que le dijeron que nanay, el foco se lo han puesto al de la Pepunto, y punto. Claro, tanto personajillo de segunda han promocionado, que a la hora de la verdad no tienen para echar mano a ningún José Bono, Joaquín Almunia, Rosa Díez, Matilde Fernández, ni nadie por el estilo. Así que parece que han decidido ensartar en las farolas al tal Pepunto, sólo por si suena algo, que esperemos que sea la flauta y no las bombas, como recordamos que ya ocurrió, para dar un cambio a todo lo previsto.  
 
Lo cierto es que da la sensación de que no deben de sentirse el buen desenredador que desenrede todo lo que han enredado y que están optando por tomar las de Villadiego; o sea, que entusiasmo no se les ve gran cosa, porque, que falle todo el sistema de publicidad y mercadotecnia que hasta ahora había funcionado tan bien, es extraño.
 Y es que parece que los partidos en quien menos piensan es en sus votantes, porque, quienes de una manera lógica pudiéramos ser sus valedores, con estas, ni por esas. Entonces a ese grupo a quién nos toca votar: ¿a los que dicen tener otra ideología?; ¿a quienes, siendo de la misma cuerda, pero de más allá, se enfadan porque las bases de una federación de su partido hayan votado lo que sea y las alturas de esa federación actúe democráticamente?; ¿a Rosa Díez y su, al parecer, inexistente partido, que por allá por donde pasas por internet vas recogiendo quejas de su falta de democracia interna?... ¿A quién?, que alguien me lo diga.

martes, 12 de julio de 2011

FACUNDO CABRAL

Se gana y se pierde, se sube y se baja, se nace y se muere. Y si la historia es tan simple, ¿por qué te preocupas tanto?