LA PASTA DE TODOS PARA LOS DE SIEMPREEl equivalente a las treinta monedas de plata, en la actual Cataluña, y refiriéndonos al cine, debe de ser 85 €. En este mundo, todo se compra o se vende: todo se compra y se vende. En Cataluña, también.
Para que los políticos catalanes sienten esa baza que les une al poder, ahora van a gastarse del dinero de todos y cada uno de los ciudadanos españoles –sí, españoles- la cantidad de 85 € por entrada; más de 10 veces lo que nos cuesta la entrada en taquilla, a quienes ya habíamos contribuido a sufragar la otra cantidad. (De los hospitales, podemos hablar cuando quieran).
El mal que al cine, como arte, pueden hacerle medidas de este tipo, pueden ser irreversibles, aunque para sentar esa baza que garantiza la vida de los políticos catalanes, pueda ser conveniente. Es evidente que el listón se va a bajar en detrimento de la calidad artística y se va a suplir por la sumisión a un régimen que, ya el genio por antonomasia del cine, Charles Chaplin, lo definió como el gran mal que acechaba a nuestras sociedades; bueno, él habló de “patriotismo” pero es más que evidente que se refería a los nacionalismos. (De arte, podemos hablar cuando quieran).
Con ese tipo de medidas, sólo van a poder optar a ese mundillo en el que tanto se depende de las subvenciones, en gran medida, la morralla del medio: aquellos que, por su escasa calidad, sólo pueden recibir las subvenciones en dos posturas básicas: en genuflexión o en cuclillas. Y nosotros pagaremos, como casi siempre, bueno por malo, necesario por inútil y además estaremos siendo los cómplices de cargarnos un arte reciente, pero que ya había obtenido buenos logros. (De enseñanza, podemos hablar cuando quieran).
P.D. entre paréntesis: (De Servicios –así, con mayúscula-, podemos hablar cuando quieran).
Otra P.D.: Que para mitigar las frustraciones de los pujoles y carodes, de turno, y el buen estado de sus cuentas, todo españolito tenga que sufragar un cine en catalán, me parece excesivo.