sábado, 8 de marzo de 2008

08/03/2008, JORNADA DE REFLEXIÓN


REFLEXIONEMOS:

Otra vez parece que van a decidir el próximo Gobierno de España quienes menos derecho tienen: los terroristas, con sus pistolas.

Es difícil ponerse en la piel de quien mata, máxime si no entendemos sus razones y si ni siquiera entendamos que las haya. Pero es más difícil todavía de comprender que, como justificante, se unan palabras como izquierdas y progreso, para justificar esos crímenes. Tampoco otras lo podrían justificar. No creo que tengamos que mirar hacia otro lado para olvidarnos que las izquierdas nacieron con gran derramamiento de sangre, ya que, con todos los matices negativos que podamos encontrar –y sin que sirva de excusa- eso ocurrió en una época que podemos considerar ya histórica, a pesar de que, en tiempo real, sea relativamente próxima. Pero, por supuesto, tampoco debemos olvidar que ese movimiento se originó con el propósito de conseguir para las personas todos los derechos que, como ciudadanos, se les estaban conculcando desde siempre. Algo diametralmente opuesto a lo que está ocurriendo en nuestros días con los nacionalismos, que son los que hoy tienden a violar esos derechos, además de querernos llevar hacia una involución, puesto que, a todas luces, nos ofrecen una ideología exenta de racionalidad, con la que, al parecer, quieren ocupar el puesto que tradicionalmente ocupaban las religiones.

Todo lo hacen en nombre de esa nueva pseudo religión, y al amparo de sus armas, sin que intervenga un real posicionamiento ideológico, ni tampoco democrático, sólo con una idea en sus cabezas, que podría resumirse en: “Si no haces lo que yo quiero, te mato”. No sé si ese lema les serviría para establecer la convivencia en ése, su hipotético país que tanto anhelan, pero cabe una inmensa duda.

De momento, en este país real que todos compartimos todavía a día de hoy, estamos corriendo el riesgo que nuestro joven sistema democrático sufra mermas irreparables si, cada vez que llegan unas Elecciones Generales, se despierta el monstruo, no importa cual sea, con la intención de beneficiar a alguno de los que se presenta, tampoco importa a quien sea.

2 comentarios:

A. Sánchez dijo...

Yo creo que esa gentuza mata siempre que puede, no importa momento y lugar.

MUY SEÑORES MÍOS dijo...

¿Te puedes imaginar su imaginario estado con ellos al frente? No dejaban títiere con cabeza, pero en el sentido más estricto.